En la actualidad, la mayoría de los emprendedores experimentan grandes dificultades para sacar adelante o mantener su idea de negocios activa, por distintos factores como la competencia, en ocasiones agresiva y hasta desleal, desde puntos tan lejanos como Asia. Debido a eso, los emprendedores que tomen en consideración crear alianzas estratégicas con competidores similares, conseguirán mejorar sus posibilidades, e incluso, obtener mejores posiciones en los mercados potenciales.

Las alianzas estratégicas consisten en la unión de dos o más empresas (o emprendimientos) para crear una cooperación, que puede ser tecnológica, creativa, económica o comercial, con una visión a largo plazo. O lo que es lo mismo, es una estrategia para compartir riesgos y fortalezas de una forma equitativa, tomando una decisión que solo los campeones toman.

El objetivo es encontrar una comunidad propia en la que establecer alianzas entre emprendedores motivados e ilusionados, compartir experiencias, conocimientos y juntos, ayudarse mutuamente a crecer, permitiendo que se cree a una red sólida, estable y de confianza dónde apoyarse y mantenerse a flote en los momentos difíciles.

En nuestros días se está produciendo una nueva revolución. Estamos asistiendo al mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad, pero lo más importante es que estamos volviendo a las raíces verdaderas de nuestro desarrollo humano, que se basa fundamentalmente en la colaboración (cultura colaborativa) y no tanto en la competición.

Poco a poco estamos volviendo a los modelos “gremiales” donde todos los que trabajaban en un sector concreto se aliaban para hacer crecer la tarta que se iban a repartir, más que pelearse por las migajas. Pero tanto en el pasado como hoy las alianzas deben basarse en varios factores clave de “cultura colaborativa” como son:

1. Excelencia individual (cada uno debe de tratar de alcanzar la excelencia)
2. Importancia (todos son y tienen la misma importancia)
3. Interdependencia (todos se necesitan de alguna manera)
4. Inversión (la misma ha de hacerse por todos y por igual)
5. Información (compartir toda la información sin ocultar nada)
6. Integración (se enseñan y aprenden unos de otros)
7. Institucionalización (todos los integrantes tienen el mismo estatus formal)
8. Integridad (código ético común)

Si todos estos factores se llegan a cumplir, no hay duda alguna que esa alianza entre emprendedores (o empresas) con cierto nivel de arrastre conocerán el éxito.

Los aliados son clave para el éxito de un modelo de negocios, en especial si recién comienza. Por lo que no está demás conocer algunos tips para establecer esas alianzas que permitan despegar el emprendimiento.

1. Mostrar el producto en acción

Un buen pitch puede ser una buena forma de mostrar ese concepto que tienes en mente o estas desarrollando, pero resulta mucho más efectivo si puedes mostrar esa idea ya activa. Mostrar el producto o servicio que se quiere brindar, permite que las personas experimenten con él mismo y conocer el servicio de primera mano. Es posible que implique algo más de trabajo, tiempo y esfuerzo, pero, si es posible, eso asegura que la visión sea clara para esos aliados potenciales y además, demuestra el compromiso que se tiene por el emprendimiento.

2. Ser estratégico al buscar aliados

A veces las startups ven al socio mayor como el único que vale la pena perseguir y ese es un error común, ya que las empresas más pequeñas y menos conocidas pueden ser las mejores primeras aliadas. Éstas ofrecen credibilidad para futuras alianzas y ayudan a arreglar problemas en el producto en un ambiente con menos riesgos.

Al momento de identificar alianzas potenciales, será de mucha utilidad tener una visión estratégica al observar todas las alternativas que se presentan, para reconocer quién puede estar más habido por hacer una alianza o quien esté más dispuesto a innovar.

3. Reconocer el miedo a perder

El miedo a perder es un fenómeno real que dirige buena parte del comportamiento social. Independientemente de lo que muchos digan, este temor también existe en los negocios.

Ponerse los zapatos de la persona encargada del desarrollo del negocio en una gran empresa. Ser el primero en aliarse con una startup tiene muchas ventajas si ésta triunfa; generalmente, estas personas quieren estar involucradas desde la raíz. Pero habiendo dicho eso, las grandes corporaciones se arriesgan al aliarse con empresas jóvenes (hay riesgos para la marca, financieros, etcétera). Pero si hay otros aliados, el riesgo se comparte, lo que podría incentivar al corporativo a unirse.

Aprovechar ese fenómeno de temor puede repotenciar las alianzas ya existentes para construir nuevas. Las primeras alianzas siempre resultan ser las más difíciles de conseguir, pero con el correr del tiempo, esto cambia y se irán facilitando en su concreción.

4. Utilizar las redes para darle vigor a las presentaciones

No importa de qué trata la startup o qué tipo de aliado se intenta captar, lo más probable es que esa persona reciba cientos de correos al día, y aunque no significa que los emails no funcionen, sí significa que se pueden perder en la bandeja de entrada. Para evitar ese tipo de perdidas, se hace necesario contar con las redes sociales, donde se pueda compartir el proyecto, mostrarlo al mundo, estudiando y aprovechando el impulso de los hashtags, y asi darle mas difusión a la idea o negocio, con lo que se multiplican las posibilidades de captar aliados o inversores.

5. Creer en uno mismo

Tener confianza en uno mismo y el producto. Cuando se buscan socios y aliados se debe ser el mayor evangelista del negocio. Se debe tener en cuenta que si no se puede demostrar que uno cree en su producto, nadie más creerá en él.

En síntesis, la frase que describe con precisión estos conceptos es esta: Las alianzas estratégicas realmente funcionan… Y mucho!

Close Menu